• 31 AGO 2017
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    LA VUELTA AL “COLE”

    La mayoría de los lectores de este blog sois gente deportista, acostumbrada a entrenar todo el año y mantener un buen nivel físico. Sin embargo, como en todas las facetas de la vida, un descanso siempre es necesario para recargar pilas y volver con más fuerza.

    Sin embargo, tras el citado periodo de descanso, es normal que volvamos con una forma física un tanto diferente a la que teníamos en el momento en el que iniciamos nuestras vacaciones (aunque nos hayamos estado cuidando, probablemente el entrenamiento no sería tan intenso como durante el resto del año). Esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de volver, ya que un error muy frecuente es el de mover las mismas cargas o mantener los mismos ritmos de antes del periodo vacacional. A lo único a lo que nos llevará esto es a provocar una sobrecarga por esfuerzo y una posible lesión, lo que hará que empecemos con el pie cruzado y ralentizará nuestra progresión.

    Lo primero que hemos de tener en cuenta es que, tras un periodo de descanso, nuestro cuerpo ha sufrido un proceso de desadaptación.  No nos olvidemos de esto porque, sea cual sea el fin de nuestro entrenamiento, los movimientos inherentes a ese entrenamiento nos los hemos realizado durante varios días (press de pierna, de banca, flexiones, carrera…). Esa es la propia desadaptación, que nos llevará a tener algunas agujetas hasta que la “memoria muscular” se recupere de nuevo. Y es por ese motivo por el que no debemos mover las mismas cargas.

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    En segundo lugar, el retorno a los entrenamientos ha de hacerse sabiendo dónde estamos y a dónde queremos llegar. Esto es, establecer unos objetivos claros. Podemos estar interesados en mejorar nuestro físico (fin puramente estético) o nuestra forma, aumentar la resistencia o el volumen muscular… El caso es organizar una planificación de entrenamientos desde el primer día que volvemos a entrenar y alargarla a varios meses vista, con los objetivos que nos hayamos propuesto en mente.

    Finalmente, dicho esto solo nos queda recomendar calma y paciencia a todos los que regresáis de las vacaciones y habéis bajado el nivel de vuestros entrenamientos. Debéis asumir que, al menos durante la primera semana, estaréis en un periodo de adaptación o precarga que servirá para preparar a vuestro organismo para soportar la asimilación de carga futura que traerán aparejados vuestros entrenamientos. Dicho volumen lo iremos aumentando progresivamente tras la semana de adaptación hasta que recuperemos de nuevo la máxima intensidad.



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