ACELERA LA RECUPERACIÓN DE TUS MÚSCULOS

ACELERA LA RECUPERACIÓN DE TUS MÚSCULOS

Los entrenamientos intensos tienen muchos efectos positivos en nuestro organismo. Nos permitirán lograr mejoras fisiológicas que se traducirán en el logro de los objetivos que perseguimos (hipertrofia, ganar masa muscular, adelgazar, aumentar la resistencia…). Además, nuestra mente también se verá beneficiada ya que si logramos completar un entrenamiento intenso, nuestra satisfacción es mayor.

Sin embargo, esta dureza aplicada a nuestros entrenamientos tiene otra serie de efectos sobre el cuerpo y nuestros músculos. Y uno de ellos, el principal, es el cansancio. Si nuestros músculos lo acusan de forma continua y aguda, entonces tenemos que prestar más atención a este fenómeno y someterles a un proceso de recuperación post entrenamiento para que asimilen las mejoras y estén listos para las próximas sesiones. Y hoy os vamos a contar algunos trucos que van a acelerar dicha recuperación.

En primer lugar, si estamos realizando un entrenamiento intenso, es importante finalizar poco a poco, con una vuelta a la calma que permita a nuestros músculos enfriarse y no parar de golpe. Este proceso puede durar los 10 últimos minutos de nuestra sesión, por ejemplo. De esta manera, el metabolismo y el corazón volverán a un estado normal y se va activando la fase de recuperación.

Otras acciones que podemos hacer nada más terminar de entrenar para mejorar la recuperación muscular es darnos baños de contrastes con agua fría y caliente. Alternar esto durante 30 segundos unas cinco veces ayudará a reducir el dolor muscular y favorece la circulación de la sangre, que mejorará la oxigenación y, por lo tanto, la recuperación.

Asimismo, hemos de prestar una importancia absoluta a la alimentación, tal y como hablábamos en el post anterior. La ingesta de nutrientes durante los 30 o 45 minutos posteriores a la finalización del entrenamiento, durante la ventana metabólica, nos ayudará a recargar los depósitos de glucógeno y recuperar las microrroturas musculares.

No debemos dejar de lado otro aspecto tan importante como el sueño y descanso. Dedicar entre 7 y 8 horas al día a dormir hará que nuestra recuperación se acelere. Durante el descanso, el cuerpo aprovechará para realizar las adaptaciones a los cambios sugeridos por los estímulos del entrenamiento. Si no estamos descansados, nuestro metabolismo se reduce, el sistema inmunológico se debilita…

Por último, tenemos que tener en cuenta la necesidad de añadir descansos tanto activos como pasivos entre nuestras sesiones. Un descanso activo supone la realización de una actividad física muy ligera. Incluso otra actividad diferente a la habitual, que implique otros músculos. De esta forma nuestro cuerpo recuperará pero no entrará en un modo de descanso absoluto.

Sin embargo, también es necesario, de vez en cuando, dar un descanso total al cuerpo para recuperarse de todos los estímulos y los asimile. Podemos planificar los descansos en nuestro calendario o, simplemente, parar si nuestro cuerpo emite señales de alerta o nos lo pide.

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