¿CARDIO TRADICIONAL O HIIT?

¿CARDIO TRADICIONAL O HIIT?

Uno de los motivos principales por los que las personas se apuntan a un gimnasio o comienzan a hacer ejercicio es para quemar grasa y, en consecuencia, ganar en salud, forma física y calidad de vida.

Tradicionalmente, el método escogido por la gran mayoría era realizar entre media hora y una hora de cardio a una intensidad moderada, aeróbica, en la conocida zona quemagrasas. Se supone que entrenando en esa zona cardíaca, la actividad metabólica de organismo favorece un consumo de grasas mayor que en otras zonas de intensidad, y es correcto. Por todo esto, durante mucho tiempo se ha trabajado de esta manera para realizar un trabajo de quemado de grasas.

Sin embargo, en los últimos tiempos numerosos expertos y entrenadores apuestan por realizar trabajos de tipo HIIT (o ejercicio de intervalos de alta intensidad) que consisten en alternar cortos periodos de tiempo (hasta 30 segundos máximo) a una alta intensidad con otros periodos de descanso y recuperación.

Os preguntaréis cuáles son las diferencias, ventajas y desventajas de estos dos ejercicios. A primera vista, se entiende que el ejercicio de cardio tradicional supone estar un determinado tiempo a un ritmo medio, sin variaciones en el mismo. Por el contrario, el HIIT supone un menor tiempo de ejercicio y es de carácter interválico. Con los ejercicios de cardio tradicional conseguimos quemar una mayor cantidad de grasa que con el HIIT. Sin embargo, cuando terminamos, el metabolismo vuelve a su estado habitual y se ralentiza, quemando entonces una cantidad menor de lo que quema durante el tiempo de ejercicio.

Group of women working out in fitness studio

En este sentido, el HIIT provoca una aceleración del metabolismo también en el periodo post entrenamiento. Esto significa que, cuando terminamos la sesión de entrenamiento interválico, nuestro metabolismo continuará quemando grasa a la misma velocidad que lo estaba haciendo durante algún tiempo. Por tanto, este tipo de entrenamiento es capaz de acelerar nuestro metabolismo de base, provocando que nuestro cuerpo queme más grasa en una situación normal.

Sin embargo, para realizar entrenamiento de tipo HIIT se necesita cierta condición física por lo que, si no estamos preparados, es mejor realizar actividad de cardio normal, a un ritmo medio-suave y poco a poco introducir ejercicios de tipo interválico de intensidad alta. De esta forma, no solo aumentaremos y aceleraremos el consumo de grasas sino que también mejoraremos nuestro sistema cardiovascular.

Ambos tipos de entrenamiento tienen sus ventajas por lo que la fórmula ideal es combinar los dos de forma que supongan una mejora general en nuestra condición física y nuestra salud.

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