COMENZAR A HACER EJERCICIO Y NO MORIR EN EL INTENTO

COMENZAR A HACER EJERCICIO Y NO MORIR EN EL INTENTO

Cada día es más común ver a gente haciendo deporte, tanto en el gimnasio como al aire libre. Desde jugar al fútbol, correr, andar en bici o levantar pesas. En los últimos años, el aumento del número de personas que han incluido en deporte como una rutina en sus vidas ha crecido exponencialmente. Entre las causas, la mayor concienciación por parte de las personas de la necesidad de llevar un estilo de vida saludable, la necesidad de evadirse de la rutina, el trabajo y, posiblemente también la gran cantidad de publicidad y continuo bombardeo de las marcas deportivas con sus productos, sus retos y demás.

Esto no es una crítica. Al contrario. No nos engañemos, está demostrado que hacer ejercicio mejora nuestro sistema cardiopulmonar, nos permite ganar fuerza, evitar lesiones… y, claro está, sentirnos mejor tras realizar una actividad física.

Este artículo va orientado especialmente a aquellas personas que, por diferentes circunstancias, no han realizado ejercicio con regularidad en su vida o para aquellas que han ido dejando y retomando la actividad física. El hecho de coger una rutina diaria y semanal de ejercicio ya es un paso adelante, pero queda mucho por construir.

Uno de los grandes problemas actuales es la obsesión por obtener resultados inmediatos y querer realizar grandes gestas sin tener una base sólida que nos permita afrontar cargas importantes de trabajo físico. La moda por los Ironman, las maratones, las carreras de montaña de ultradistancia… No cabe duda de que son retos importantes e impresionantes, dignos de contar a tus nietos en una tarde de invierno. Pero no nos engañemos, para poder realizar eso se requieren años de entrenamiento, de construcción de una base física sólida y fuerte que nos permita afrontar esos desafíos sabiendo que, aunque vayamos a sufrir, podremos disfrutar de ellos.

Es por ello que para las personas que se inician en el deporte deben hacerlo con calma. Comenzar con sesiones de media hora al día es una buena opción, más que suficiente al inicio. Es muy recomendable contar desde el primer momento con la ayuda de un profesional de la actividad física si es posible, pues él mejor que nadie puede guiar al principiante en su camino. Otro consejo importante es la realización de un chequeo médico. Tristemente, en los últimos tiempos unas cuantas personas han fallecido en diferentes carreras debido a problemas cardiacos que se habrían detectado tras una sencilla prueba de esfuerzo.

Otro cambio importante será la alimentación. Hay que tener en cuenta que se va a pasar de una vida sedentaria a otra activa. Uno de los motivos por los que se comienza a hacer deporte muchas veces es la necesidad de perder peso. Esto no significa que haya que dejar de comer, sino que hay que hacerlo de forma correcta, ingiriendo siempre hidratos de carbono (nuestra principal fuente de energía), proteínas y grasas saludables. Todo ello en su justa medida.

Un fallo muy común entre los que se inician en el deporte a una edad más tardía es la ansiedad por hacer muchas cosas al principio. Se dice que “quien mucho abarca, poco aprieta” y, en este caso, ocurre precisamente eso. Es normal que al principio la motivación esté por las nubes y queramos conseguir un nivel lo más parejo posible al de nuestro ídolos deportivos pero esto solo se consigue siendo persistente en el tiempo y con mucho trabajo. De hecho, aquí viene el principal reto: ser constante en el tiempo y no abandonar ni saltarse entrenamientos a pesar de que no apetezca. Lo único a lo que nos va a llevar este sobreesfuerzo es a desanimarnos si no vemos resultados inmediatos y puede provocar que nos lesionemos por sobrecarga.

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En este sentido, hemos de ser consciente de que a veces el cuerpo tiene un límite, que no hay que sobrepasarlo en exceso y que conviene prevenir las lesiones. Por eso, las visitas regulares al fisio nos ayudarán a recuperarnos antes y poder mantener un buen estado físico antes de cada entrenamiento.

No hay secretos. Ponerse a hacer deporte no es complicado, lo complicado es convertirlo en una rutina habitual en nuestras vidas, que no sea solo un deseo o una moda pasajera. No se trata de disfrutar de un fin (conseguir un cierto estado de forma o terminar una determinada carrera) sino de disfrutar con el proceso hasta conseguirlo.

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