CÓMO PREVENIR EL ESTANCAMIENTO EN EL ENTRENAMIENTO

CÓMO PREVENIR EL ESTANCAMIENTO EN EL ENTRENAMIENTO

La entrada de hoy va dedicada a un tema que ocurre más a menudo de lo que pensamos. Nos referimos al estancamiento o ese punto en el que no avanzamos más a pesar de entrenar. Se puede dar en cualquier disciplina deportiva pero hoy nos vamos a enfocar en la carrera. A continuación os daremos una serie de pistas acerca de por qué ocurre esto y cómo lo podemos evitar.

El deporte en general y la carrera en particular son disciplinas en las que la mejora, a través del esfuerzo personal, se empieza a notar de una manera rápida en el cuerpo. No solo porque afinamos (y aquellos que buscan perder grasa lo agradecerán), sino también porque en poco tiempo pasamos de apenas ser capaces de correr un poco a aguantar bastante tiempo a un ritmo estable y decente.

Sin embargo, en ocasiones llega un punto en el que somos incapaces de seguir progresando y esto nos puede llevar a un estado de desesperación. ¡No os preocupéis! Esto pasa, es normal y, lo mejor de todo, ¡tiene solución!

La primera medida en la que no podemos fallar es la continuidad. Al principio empezaremos muy motivados y con ganas pero, a medida que pasa el tiempo, tenemos que seguir con las mismas ganas que al principio y mantener el ritmo y rutina de entrenamientos. A esto hay que sumar que tal vez, a medida que prograsamos, necesitemos más implicación. Si antes entrenábamos 2 veces a la semana, a lo mejor ahora lo tenemos que hacer cuatro o cinco veces.

Además, ha llegado el momento de dar un paso más. Lanzar más estímulos al cuerpo. Hemos de sobrecargarlo de forma que asimile cargas más intensas y que, una vez sobrecompensadas, nos permitan mejorar. Con esto nos referimos a que es el momento de introducir las series o intervalos. Bien de distancia o tiempo (tipo Fartlek), además de cambios de ritmo en cuestas.

Esto último está relacionado con la variedad. No podemos hacer todos días el mismo entrenamiento (misma distancia, ritmos, etc.) porque crearemos una situación en la que el cuerpo se acostumbre siempre a lo mismo y se estanque. De hecho, corremos el riesgo de lesionarnos por no variar la rutina. Además, viene bien también para la mente programar diferentes sesiones y evitar la monótona rutina de hacer siempre lo mismo.

Y, por último, no nos podemos olvidar que para mejorar, una vez realizados todos estos cambios que os hemos propuesto anteriormente, es necesario el descanso. El cuerpo necesita parar de vez en cuando, o reducir el ritmo, para asimilar todo el trabajo que hemos hecho y así poder afrontar futuras cargas. Este paso es siempre fundamental.

¡A entrenar!

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