CONVIERTE A LA MÁQUINA DE REMO EN TU ALIADA

CONVIERTE A LA MÁQUINA DE REMO EN TU ALIADA

Pocas máquinas hay en un gimnasio tan completas como el ergómetro de remo. Es un aparato ideal para trabajar el apartado cardiovascular y ayudarnos a quemar calorías y grasas. Pero también es un aliado perfecto para trabajar varios grupos musculares de nuestro cuerpo.

Sí, sí. Has leído bien: varios grupos musculares. Con este ejercicio trabajaremos casi toda la musculatura, desde los antebrazos a las piernas. Sin embargo, antes de nada tenemos que señalar que es un ejercicio en el que la técnica correcta cuenta bastante ya que una mala posición o ejecución puede desembocar en una lesión, sobre todo en la espalda.

Como decíamos, es un ejercicio ideal para trabajar la mayor parte de grupos musculares. Si comenzamos por el tren superior, con el ergómetro podremos trabajar los antebrazos, bíceps, hombros y espalda durante el proceso de remo. Otro grupo muscular afectado es el core o músculos del abdomen. Este grupo implicado es de suma importancia ya que será el estabilizador del cuerpo y el que nos permita mantener una correcta postura evitando hundirnos en el asiento o arquear la espalda y, así, no caer lesionados. Por último, y aunque no lo parezca, el trabajo que se realiza sobre el tren inferior es también importante durante la flexión que se produce. Por eso, aunque no sea un trabajo principal ni extremadamente marcado, es un ejercicio secundario que nos ayudará a mejorar la musculatura de esta parte de nuestro cuerpo.

Sin embargo, la implicación de tantos grupos musculares a la vez significa que la técnica para la realización del ejercicio tiene que ser limpia, depurada, porque es posible, sino, que incurramos en alguna lesión. Los principales errores son el arqueamiento de la columna, que se produce al volver hacia delante y recuperar la posición inicial, y la hiperextensión lumbar, cuando desplazamos el cuerpo hacia atrás. Este segundo problema se produce cuando tenemos un core débil, que provoca que nos hundamos en el asiento y no nos sentemos de forma compacta y recta. Por ello, para evitar este tipo de lesiones en la espalda, esta tiene que adoptar la posición más neutra posible. Esto es, inclinándonos ligeramente hacia atrás durante la fase en la que tiramos de la polea y evitar a la vuelta inclinarnos demasiado hacia adelante, tratando de no arquear la espalda consiguiendo una posición “chepada”.

Otro error habitual es la posición de los codos al realizar el tirón hacia atrás. Una posición forzada puede provocarnos una lesión de cuellos y cervicales. Por eso, hay que intentar llevar siempre los codos lo más pegados posible a las costillas.

Por lo demás, se trata de un ejercicio que podemos entrenar de muchas formas posibles. Bien poniéndonos un tiempo de ejercicio, o una distancia o hacer un ejercicio interválico de HIIT. Si aún no habéis probado a entrenar con el ergómetro de remo, ¡no esperéis más!

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