DI ADIOS A LAS AGUJETAS

DI ADIOS A LAS AGUJETAS

Son unas de las grandes preocupaciones que rondan nuestra cabeza cuando comenzamos a hacer ejercicio o cuando retomamos nuestra rutina deportiva. Hablamos de las agujetas, esos molestos verdugos que torturan nuestros músculos en ocasiones tras una sesión de entrenamiento.

Antes de nada, tenemos que explicar que las agujetas son en realidad microrroturas que se producen en las fibras musculares tras una actividad física intensa. Es por ello que el síntoma principal sea un cierto dolor agudo, en realidad más molesto que preocupante. Sin embargo, no son agradables y hoy vamos a contar cómo combatir las agujetas.

En primer lugar, tenemos que afirmar que hay muchos mitos y falsos remedios para terminar con las agujetas. El más conocido de ellos, la toma de agua con azúcar, es completamente falso. A grandes rasgos, el mejor remedio para las agujetas es una buena alimentación y un descanso correcto, ya que con esto conseguiremos recuperar y reparar más rápido y mejor las fibras musculares.

Antes de que aparezcan las agujetas, podemos tomar una serie de medidas para evitar su aparición o, al menor, tratar de reducir su intensidad al mínimo posible. Para eso, lo mejor es comenzar o retomar el ejercicio de forma suave y progresiva, no intentando ponerse a la misma intensidad a la que trabajábamos antes del parón. Esto, junto con unos estiramientos y una hidratación y alimentación adecuadas, serán nuestros mejores aliados para evitar las temidas agujetas.

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Pero, si después de nuestro entrenamiento notamos su aparición, también tenemos varios modos de combatirlas y os los vamos a contar. Para eso, dividiremos la intensidad de las agujetas en suaves, moderadas y dolorosas.

Las suaves son las más comunes y lo más recomendable es parar de hacer ejercicio en cuanto las notamos. No nos impiden realizar una actividad física pero sí que lastran nuestro rendimiento. La mejor forma de erradicarlas es con agua caliente sobre la zona afectada y pequeños masajes en la zona afectada. También una solución alternativa y correcta es la realización de ejercicio moderado o suave. Con ello conseguiremos generar adrenalina y acabar así con este dolor temporal.

En el caso de que las agujetas sean un poco más intensas, además de dolor sufriremos una ligera inflamación. Por eso es recomendable aplicar crema antiinflamatoria en la zona afectada de forma que mejoraremos el riego sanguíneo de esa zona, acelerando la recuperación. Otra medida para favorecer el riego y mejorar la recuperación es a través de baños de agua caliente con aceites esenciales y aromaterapia.

Si el dolor producido por las agujetas es elevado, entonces lo primero que tenemos que hacer es parar inmediatamente la actividad física para centrarnos en la recuperación. Podemos tomar algún analgésico que nos calme el dolor y combinarlo con una ducha con contrastes de agua caliente y fría. Además, la ingesta de alimentos ricos en magnesio también acelerará el proceso recuperativo para lograr cuanto antes estar al mejor nivel.

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