Chicas, las pesas y las máquinas son vuestras amigas. ¡No les tengáis miedo!

Chicas, las pesas y las máquinas son vuestras amigas. ¡No les tengáis miedo!

Es muy frecuente encontrarse con chicas que tienen cierto reparo a la hora de entrar en la sala de musculación, piensan que allí se van encontrar rodeadas de hombres forzudos y que, en caso de asistir con cierta frecuencia, acabarán convirtiéndose en uno de ellos. Nada más lejos de la realidad.

Es probable que el propio nombre de «sala de musculación» sea el máximo responsable de que salgan espantadas a refugiarse en clases colectivas como BodyPump, Pilates o Zumba. Así, que lo primero que podemos hacer es dejar de llamarla así para referirnos a ella simplemente como «sala». Lo siguiente será mentalizaros de que en absoluto vais a tener un aspecto masculino por el mero hecho de empezar a incluir ejercicios con máquinas en vuestras rutinas.

Es cierto que los entrenamientos de fuerza nos permiten aumentar la masa muscular, pero eso no quiere decir que te vayas a ensanchar, engordar, ni nada parecido. Empezar a ejercitarse en sala tiene más ventajas que inconvenientes, deja los falsos mitos a un lado y confía en nuestros monitores para fijarte unos objetivos, que seguramente sean muy diferentes a los de un chico, y ponerte manos a la obra cuanto antes.

Una de las ventajas es que ayudamos a nuestro cuerpo a combatir enfermedades tales como la osteoporosis o la diabetes, además de reducir el colesterol y reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Por otra parte, nuestros músculos van a estar en mejores condiciones, lo que influirá a la hora de proteger mejor a nuestras articulaciones y huesos, reduciendo de forma drástica el riesgo de sufrir lesiones.

Eso sí, no existen ejercicios específicos de musculación para chicas, hay unos ejercicios elementales que deben estar presentes en cualquier rutina de entrenamiento, ya seas hombre o mujer. Lo que cambia es la forma de entrenar, ya que dependiendo de tus objetivos, trabajarás con más o menos carga, realizarás más o menos repeticiones, harás descansos más cortos, etc.

Pero esto ya te lo puede explicar en detalle cualquiera de los monitores que forman parte de nuestro equipo. Tú sólo tienes que decirle que ya le has perdido el miedo a la sala y que quieres empezar a trabajar con máquinas y pesas. ¡Dile que estás ansiosa por empezar con tu tabla!

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1 Comment

  1. Patricia | 29/07/2015 at 13:41
     

    Con un buen asesoramiento del monitor se consigue lo que quieras. Yo soy de sala