EL ENTRENAMIENTO ESPARTANO DE UNA CAMPEONA OLÍMPICA

EL ENTRENAMIENTO ESPARTANO DE UNA CAMPEONA OLÍMPICA

Que Mireia Belmonte es una de las mejores deportistas españolas de la Historia es algo que no se puede poner en tela de juicio. Sus últimos éxitos, una medalla de bronce en los 400m estilos y un oro en los 200m mariposa en los Juegos Olímpicos de Río tal vez la hayan aupado a lo más alto de ese podio histórico femenino.

Sin duda, Mireia es una chica de enorme talento y capacidad para un deporte tan sufrido y bello por partes iguales como la natación. Sin embargo, tras esa cara de niña buena lo que se esconde es una chica trabajadora y luchadora que se somete cada día a unos entrenamientos dignos del mismísimo rey Leónidas y sus 300 espartanos.

La clave del éxito reside, sin ninguna duda, en esa disciplina y el duro entrenamiento al que se somete guiada por su entrenador, el francés Fred Vergnoux. A continuación vamos a relatar cómo es un día en las semanas previas a una gran competición para Mireia y el grupo de nadadores entrenados por Vergnoux.

La jornada de trabajo en el centro de alto rendimiento de Sierra nevada, a más de 2000 metros de altitud, comienza a las 7 de la mañana. A esa hora el entrenador francés ya está esperando a los nadadores en las máquinas de remo, donde realizan trabajo de cardio por espacio de 45 minutos.

Tras esta primera sesión, en ayunas, Mireia y sus compañeros suben al comedor a desayunar para coger fuerzas para la siguiente sesión. A las 9 de la mañana ya están en la piscina y por delante afrontarán casi 9 kilómetros durante 2 horas y 45 minutos. En esta sesión combinan series de velocidad, a ritmo de competición, fases de nado aeróbico e incluso trabajan las salidas con biomecánicos.

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Posteriormente, a las 12 todos se cambian, se calzan las zapatillas y al gimnasio. Comienzan realizando series cortas y explosivas machacando los diferentes grupos musculares durante 25 minutos y después pasan a otra sala donde realizan ejercicios de fuerza y resistencia más específicos monitorizados con ordenadores durante una hora.

Tras esta primera parte del día es hora de reponer fuerzas. Mireia y el resto de nadadores comen a las 13:30 y se van a sus habitaciones a echarse la siesta porque la sesión de tarde, lejos de ser más asequible que la de la mañana, será otra tortura.

Esta sesión de tarde comienza a las 16 horas y se extiende a lo largo de cuatro largas e intensas horas. El entrenamiento comienza en un gimnasio encima de la piscina. Allí realizan un circuito de flexiones, dominadas, etc. Durante 25 minutos. En cuanto terminan, bajada rápida a la piscina, como si de una transición de triatlón se tratase, y al agua. En esa media hora realizan unos 2.000 metros en series de 100, incrementando el ritmo a cada serie. Una vez finalizados, vuelta al gimnasio y a saltar a la comba y a subir y bajar cuatro veces cuatro pisos de escaleras. Todas estas series las repiten dos vees por lo que al final de la tarde han nadado otros 8.600 metros y se han hartado de subir escaleras, saltar a la comba y machacarse en el circuito de ejercicios.

Finalmente, el día termina a las 20:20 con la cena y el paso por el fisio para dejar el cuerpo como nuevo para repetir el proceso al día siguiente.

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