El incómodo flato ¿cómo evitarlo?

El incómodo flato ¿cómo evitarlo?

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Lo has sentido en alguna ocasión. Sales a correr y tienes que detener la marcha porque un dolor en la parte media del abdomen te deja casi sin aliento. Molesta, agobia. Esta sensación la conocemos por el nombre de flato, y aunque el término tiene un origen que se parece a la palabra flatulencia, no tiene nada que ver con los gases. El incómodo flato ¿cómo evitarlo?

En términos médicos, al flato se le conoce como «dolor abdominal transitorio», y normalmente aparece cuando realizamos una actividad física, entrenamos o hacemos deporte, especialmente en el running. Sobre la razón o la causa por la que se produce el flato no hay nada seguro, ni contrastado, pero sí que existen varias teorías acerca del origen de la molestia.

Ya te pica la curiosidad, ¿verdad? Pues bien, según lo expertos, se barajan varias opciones por las que cuando corres puede aparecer ese incómodo dolor abdominal.

1. No todos somos iguales, esto está claro. Hay personas que tienen cierta hipertonía muscular (esto significa que su musculatura es menos elástica). La zona lumbar y abdominal requiere de una musculatura fortalecida -especialmente en algunos deportes- para sujetar y estabilizar la columna vertebral. Los hipertónicos suelen ser más propensos al flato.

2. Cuando corremos, hay una serie de grupos musculares que se activan (las piernas principalmente). Al moverse y demandar energía para seguir en movimiento, estros grupos requieren de mayor cantidad de oxígeno que llega a través de la sangre. Lógicamente, habrá otras partes de nuestro organismo que reciban un flujo menor, como es el caso del diafragma -un músculo que interviene directamente sobre la respiración y está bajo los pulmones- Al recibir menos oxígeno a través de la sangre, el diafragma se fatiga antes y eso produce este dolor que es el flato.

3. Otra de las teorías es puro sentido común. Cuando corremos, los órganos internos se desplazan hacia abajo en cada pisada por el efecto lógico de la gravedad. En esta situación, y para contrarrestar, el diafragma ejerce una fuerza opuesta, hacia arriba, para sacar el aire de los pulmones y seguir respirando durante la carrera.

Por esto, cuando tenemos el estómago lleno de líquido, el peso de los órganos internos es mayor y el diafragma tendrá que trabajar más duramente para realizar la exhalación del aire. Cuando llevamos un rato así, el diafragma «se cansa», se fatiga y se llega el flato.

4. También hay expertos que opinan que durante las oscilaciones que se producen en la carrera, este movimiento irrita los ligamentos que sujetan el diafragma y aparece el dolor abdominal.

Como ves, en definitiva casi todas las explicaciones que se dan a esta molestia tienen una vinculación inmediata con dos de nuestros órganos internos, el diafragma y el estómago.

Cómo se puede evitar

1. El dolor no aparece cuando estamos en reposo, sólo cuando entrenamos, especialmente en ejercicios aeróbicos. Así, cuando estamos en plena actividad y sobreviene el dolor abdominal, lo recomendable es reducir el ritmo de la marcha (en caso de que estemos corriendo). En cualquier caso, el dolor suele ser tan agudo que bajaremos la intensidad de forma automática aunque no queramos. Si lo ves necesario, para, no continúes.

2. De forma instintiva nos llevaremos una mano al punto de origen de nuestro dolor, justo donde «el flato está apretándonos las tuercas». Llegado el punto, una forma de reducir las molestias es presionar con la mano en ese mismo punto mientras sueltas el aire por la boca lentamente de cada bocanada que inspires.

3. Controla tu respiración. Como ya hemos visto, el diafragma es la clave en esto del flato, por lo que debes intentar llevar el ritmo respiratorio lo mejor posible. Para ello, inspira por la nariz (para calentar el aire que entra en tus pulmones) y suelta el aire por la boca. Tu diafragma se moverá arriba y abajo con el resto de órganos internos y las molestias irán suavizándose hasta desaparecer, de manera que no hará falta que pares tu entrenamiento.

En cualquier caso, y como ya hemos dicho, es muy importante fortalecer la musculatura abdominal y lumbar. También es aconsejable evitar durante la carrera hacer movimientos demasiado ampulosos (no corras como si fueras a volar en algún momento agitando los brazos en exceso), optimiza tus movimientos.

Otra de las claves es tu calzado. Unas zapatillas con buena amortiguación reducirán ostensiblemente el impacto, el traqueteo del que hablamos.

No te infles de agua o cualquier otra bebida (o alimento) antes de entrenar. Cuanto más lleno estés, antes comenzará el flato a molestar. Si entrenas haciendo running, hay quien aconseja no ingerir nada sólido durante al menos una hora antes de empezar. Y si tienes sed, intenta beber a pequeños sorbos.

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