FALSOS MITOS DEL GIMNASIO

FALSOS MITOS DEL GIMNASIO

Alrededor de la actividad física y del gimnasio corren numerosas historias y mitos que, en muchas ocasiones, son tratados casi como dogmas de fe. Sin embargo, resultan ser más falsos que una moneda de tres euros. Por eso, hoy queremos desmitificar aquellas falsas creencias tan comunes en cualquier vestuario de gimnasio.

  • Cuanto más sudemos, más peso perdemos. Es una de las tonterías más extendidas en este mundo. Muchas personas piensan que se pierde peso al sudar en exceso y por eso salen a entrenar vestidos con varias capas de ropa, sudaderas, chubasqueros y cortavientos incluidos. Evidentemente, si nos pesamos después de realizar deporte, nuestro peso ha disminuido pero no es más que por la pérdida de líquido. En cuanto bebamos, recuperaremos ese peso. Salir a entrenar demasiado abrigado solo va a provocar que nos deshidratemos a causa de un exceso de sudoración.
  • Las agujetas se quitan bebiendo agua con azúcar. Actualmente está más que demostrado que estos dolores no los provoca el ácido láctico, sino que se debe a pequeñas microrroturas musculares que se producen tras un entrenamiento intenso y al que no estamos, en ocasiones, acostumbrados. La clave es volver a la rutina de forma suave, realizando los mismos ejercicios que nos provocaron estas agujetas pero a menor intensidad. Asimismo, si el dolor es muy intenso, podemos probar a ponernos un poco de hielo para aliviarlo.
  • Solo tomar proteínas para aumentar el nivel muscular. Las encargadas de formar los músculos son las proteínas, cierto. Pero no podemos realizar una ingesta incontrolada de ellas. Una proporción adecuada es de 1,5 g de proteína por cada kilo de peso corporal, llegando incluso a 2 g, en función de la situación. Pasarnos de esa proporción no es adecuado ya que el hígado puede verse afectado al ser incapaz de sintetizar todas ellas.
  • La barriga se elimina haciendo abdominales. Falso. Tampoco es que hayan ayudado mucho ciertas publicaciones anunciado que deportistas como Cristiano Ronaldo hacían 3.000 abdominales diarias. La realidad es que es imposible quemar grasa de forma localizada. Cuando hacemos ejercicio y quemamos grasa, la eliminamos por igual de todas nuestras reservas de lípidos. Lo único que conseguiremos realizando 3.000 abdominales diarias es una lesión en dicho grupo muscular debido al sobreesfuerzo.
  • Los hidratos que comas en la cena se convierten en grasa. Esto también es mentira. Ningún estudio ha demostrado que lo que comamos por la noche engorda. De hecho es muy probable que si no ingieres nada durante horas, tu cuerpo retenga más fácilmente lo primero que comas al día siguiente (y muchas veces el desayuno incluye muchos alimentos industriales o con un alto porcentaje de grasas saturadas, malas). Lo que sí que es cierto es que una mala alimentación por el día puede provocar que comamos de más y con menos calidad por la noche. En consecuencia, eso sí que nos hará engordar.

Como podéis ver, estos cinco mitos están muy extendidos y ninguno son ciertos absolutamente. Son solo cinco, pero hay muchos más. Por ello, antes de realizar dietas o rutinas de ejercicio absurdas, ¡preguntad primero a vuestros entrenadores y/o nutricionistas! Ellos, como buenos profesionales, os aconsejarán en todo momento diciéndoos qué es lo que más os conviene.

 

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