LA FALTA DE MOTIVACIÓN, EL ENEMIGO DEL DEPORTISTA

LA FALTA DE MOTIVACIÓN, EL ENEMIGO DEL DEPORTISTA

El ingrediente principal, el motor sobre el que giran normalmente nuestras aspiraciones deportivas o retos que buscamos cumplir es la motivación. Según la RAE, la motivación es el conjunto de factores internos y externos que determinar en parte las acciones de una persona. En efecto, estamos de acuerdo que, en nuestro caso, hay una serie de factores que nos mueven a buscar unas metas o unos logros a nivel deportivo con los que soñamos y por los que nos desvivimos.

Pero, ¿qué pasa cuando esa motivación que nos mueve hacia nuestra meta falla, baja de nivel o, incluso, desaparece? Y, ¿qué motivos propician esto? En esta entrada vamos a exponer qué factores pueden ayudarnos a perder la motivación y cómo podemos recuperarla o lograr que esté siempre a un nivel alto.

En primer lugar, un factor clave que nos puede llevar a desmotivarnos es la costumbre. Realizar siempre las mismas rutinas, los mismos ejercicios, número de repeticiones… Va a provocar que nos estanquemos y no se provoquen cambios en nuestro cuerpo, no habrá mejoría. Además, mentalmente también nos debilita ya que al acostumbrarnos a realizar siempre la misma actividad, terminamos haciéndola con desgana.

La cercanía a nuestro lugar de entrenamiento (ya sea un gimnasio, una piscina o una pista de atletismo, por ejemplo) es vital para mantener intacta nuestra motivación. Un lugar de entrenamiento lejos de nuestra casa o puesto de trabajo provoca que nos lleve mucho tiempo acercarnos hasta allí para ejercitarnos y nos costará más fuerza de voluntad ir.

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La alimentación y el descanso, además de repercutir de forma positiva en nuestra salud, también lo hacen en nuestra motivación aunque no nos demos cuenta. Una correcta alimentación conseguirá que siempre tengamos nuestras reservas llenas y el cuerpo listo para realizar un entrenamiento o una actividad física. Estaremos completamente activados. Si nuestra alimentación no es correcta o insuficiente, la sensación de hambre y cansancio será acuciante y nuestras ganas de entrenar, limitadas. Lo mismo pasa con el descanso. Levantarse cansado y con falta de sueño es sinónimo de buscar cualquier excusa para no entrenar y poder descansar lo antes posible. El descanso es fundamental para recargar energías y permitir que el cuerpo se recupere entre sesión y sesión.

Finalmente, otro aspecto que tenemos que tener muy en cuenta a la hora de mantener una motivación alta es marcarse unas metas realistas, que podamos cumplir. De nada sirve soñar a lo grande si luego no vamos a ser capaces de poder llevar a cabo la empresa, pues eso solo nos provocará decepciones, y ellas nos llevarán a perder la motivación y a fracasar en nuestra empresa.

Ahora ya sabes cuáles son los elementos claves para no perder nunca la motivación y mantenerla siempre alta. ¡Ahora solo queda ponerlas en práctica!

 

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