LA MEJOR HORA PARA ENTRENAR

LA MEJOR HORA PARA ENTRENAR

Nuestra rutina diaria (trabajo, estudios, recados, compras…) hace que nuestros horarios de entrenamiento dependan de la misma. En algunos casos, nuestra rutina nos permite fijar ya de antemano un horario igual para todos los días y, en otros, encajamos los entrenamientos cómo podemos a lo largo de nuestro día. Cada momento del día es diferente y eso se puede extrapolar a nuestro entrenamiento, pues según la hora que sea cuando entramos, tendremos unas ventajas u otras.

Hoy vamos a ver qué beneficios obtenemos según la hora a la que nos dediquemos a entrenar. En primer lugar, podemos realizar nuestra rutina física a primera hora del día. Esto conlleva la necesidad de acostarnos antes la noche anterior ya que el madrugón será mayor que si no entrenamos. A primeras luces, esta opción parece complicada ya que a muchas personas se les pegan las sábanas y les cuesta un mundo levantarse. Sin embargo, veréis que hay muchas razones positivas para realizar un entrenamiento a primera hora del día. Madrugar para hacer ejercicio supone generar un grado de constancia y regularidad superior al que se produce si entrenamos en otro momento. Además, si elegimos esta hora, es más complicado que nos surja un imprevisto repentino que nos impida entrenar. Otra ventaja es que comenzaremos el día ya muy activos y mantendremos esta sensación hasta la noche.

Si a primera hora de la mañana no podemos salir a entrenar, siempre podemos hacer a mediodía si nuestra rutina nos lo permite. Esta hora es muy agradable para hacer un pequeño descanso en nuestros quehaceres matinales. En este caso, se recomienda tomar algo (un pequeño snack) una hora antes de entrenar.

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La tarde es otro momento muy adecuado para realizar ejercicio. En este momento del día tenemos más fuerza y estamos muy activos. Esto significa que se reduce el riesgo de lesionarnos. El mayor problema de esta hora es que la jornada laboral haya sido dura y a algunos nos entre la pereza o nos surjan imprevistos que nos impidan realizar nuestro entrenamiento.

Finalmente, si nuestro día ha sido largo y no hemos finalizado todo lo que teníamos que hacer hasta última hora, no nos quedará más remedio que entrenar por la noche. Evidentemente, uno de los contratiempos más importantes a esta hora es la falta de luz, por lo que es vital hacerse ver más con ropa reflectante y de colores vivos. También se da un problema en ciertas personas relacionado con la adrenalina que se genera con el ejercicio. Esto hace que el cuerpo se mantenga activo incluso algunas horas después de haber terminado el entrenamiento, por lo que algunas personas tienen problemas para conciliar el sueño fácilmente. En este caso, sería conveniente realizar la sesión de entrenamiento a primera hora (si no es posible hacerlo por la tarde) para evitar los problemas de insomnio.

La mejora en el rendimiento es mínima sea la hora que sea. Por eso, si no tenemos problemas de insomnio, lo ideal es que cada uno entrenemos a la hora en la que más nos apetezca y más activos estemos, ya que así la sesión habrá merecido la pena y habremos dado lo máximo en ella.

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