LAS CLAVES PARA UNA BUENA RECUPERACIÓN

LAS CLAVES PARA UNA BUENA RECUPERACIÓN

Generalmente, sobre todo cuando comenzamos a entrenar y a dedicar un tiempo a nuestra mejora física, nos entra una pequeña obsesión con el volumen de entrenamiento. Ya sea correr más tiempo, pedalear más kilómetros o realizar más repeticiones en el gimnasio. Sin embargo, tenemos que ser conscientes de que más (volumen, horas de entrenamiento, en este caso) no siempre es mejor. En la actividad física, la mejora viene determinada por tres parámetros esenciales: entrenamiento, una adecuada alimentación y descanso. Son precisamente estos dos últimos lo que van a determinar que nuestro cuerpo asimile bien las cargas de entrenamiento y eso se transforme en una mejora.

 A continuación os vamos a dar una serie de claves para que vuestra recuperación tras un entrenamiento sea óptima y os permita rendir de nuevo al 100% en la siguiente sesión física:

  1. Hidratación. El cuerpo, tras una actividad física, pierde mucho líquido que debemos recuperar (no hay que olvidar que somos un 60% agua). Este elemento es parte esencial en el proceso metabólico y de transporte de nutrientes, por lo que no podemos obviarlo. Cabe destacar que la pérdida de líquidos es más severa en los deportes de resistencia, por lo que hay que prestar más atención a este punto.
  2. Alimentación. Del mismo modo que nuestro cuerpo pierde líquido, también vacía los depósitos de combustible del mismo. Esto es, básicamente, que necesitamos reponer los niveles de glucógeno muscular por un lado, y ayudar a regenerar los tejidos musculares dañados por el ejercicio.  Para ello, es recomendable ingerir en los treinta minutos posteriores al entrenamiento carbohidratos y proteínas que nos ayuden a reestablecer la cantidad de nutrientes perdidos.
  3. Estiramientos. Tras terminar nuestra actividad física los músculos se encuentran más elásticos, por lo que están más receptivos a posibles estiramientos. De esta forma, una vez hemos terminado de entrenar conviene estirar un poco el músculo para ayudar al proceso de recuperación. Sin embargo, hemos de tener también cuidado a la hora de realizar estos ejercicios. Es verdad que el músculo es más flexible después de entrenar, pero también está más cansado, así que no debemos forzarlo en exceso si queremos evitar posibles sobrecargas o roturas fibrilares.
  4. Hielo. Nos viene a la mente la imagen de muchos deportistas profesionales que se aplican bolsas de hielo tras sus partidos o competiciones. Esto es porque el hielo es un gran recuperador muscular gracias a su capacidad antiinflamatoria  y analgésica. Por eso, en deportes con bastante impacto, la aplicación de hielo sobre nuestros músculos puede ser un gran aliado que nos ayude a aumentar la velocidad de recuperación.
  5. Descanso. En ocasiones tendemos a sobreentrenar y nos somos conscientes de que el descanso es igual o más importante que el propio entrenamiento. Es por ello que lo más adecuado es realizar una planificación de nuestro entrenamiento, a ser posible con un profesional de la actividad física, para saber qué pautas y ritmos debemos seguir para continuar con nuestra mejora. De esta forma evitaremos estancarnos y caer en posibles lesiones. Hay que escuchar al cuerpo. Si este nos pide que paremos, debemos descansar y evitar sobreesfuerzos antes de que sea demasiado tarde y nos lesionemos.

recuperacion2

Es evidente que el entrenamiento es una de las principales causas que interfieren en nuestra mejora física. Pero hemos de ser conscientes de que la recuperación y el descanso están a la par que este y no debemos saltarnos ningún punto. La suma conjunta de todas las partes nos ayudará a mejorar de una manera rápida y saludable.

¡Comparte nuestros contenidos!