LOS BENEFICIOS DEL PADDLE SURF

LOS BENEFICIOS DEL PADDLE SURF

Seguramente habrás visto a muchas personas en la playa, en rías, lagos o pantanos subidos a una tabla de surf con un remo. Esa gente no está loca, está practicando una modalidad de surf conocida como paddle surf o SUP (Stand Up Paddle), y que tiene su origen en Hawái en los años 60, cuando los instructores de surf se dirigían en longboards a sus alumnos para corregirles.

Haciendo paddle surf es posible coger olas como si practicáramos surf normal, sin embargo es un deporte ideal para navegar y trabajar nuestro cuerpo. Entre las principales diferencias con el deporte hermano, encontramos que la tabla es algo diferente. Más ancha y larga, lo que proporciona una mayor estabilidad.

Uno de los principales beneficios de este deporte es que implica a una gran cantidad de grupos musculares, desde el tren inferior al superior, pasando por el core o músculos abdominales. Tanto los músculos de las piernas como los del abdomen se usan para estabilizar el cuerpo sobre la tabla, mientras que los músculos de los brazos son trabajados en cada remada que realizamos para avanzar.

Como podéis ver, no solo se realiza un trabajo de musculación o tonificación, sino que también es un deporte beneficioso cardiovascularmente ya que nos permite quemar un buen número de calorías. Hablamos de unas 450 por hora. Para que os hagáis una idea, una hora de carrera supone la quema de unas 600 calorías. Eso sí, con un mayor impacto en nuestras articulaciones y sin tanto trabajo muscular como el SUP.

Otra de las ventajas es que se trata de un deporte con un alto componente visual, lo que hará que se nos pase el tiempo rápido observando el paisaje que tenemos ante nuestra vista (costas, playas, ríos, lagos…) y eso nos permitirá además limpiar la mente y alejarnos del estrés rutinario.

Pero estos no son los únicos beneficios físicos. El paddle surf nos permite también mejorar nuestro equilibrio y coordinación. Es posible que al principio tengáis alguna dificultad para poneros de pie sobre la tabla, pero rápido os acostumbraréis a esa sensación de inestabilidad.

Y, por último, tampoco nos olvidamos de la ración de vitamina D que nos aporta una sesión de ejercicio en el exterior, y que es necesaria para fijar el calcio a los huesos, entre otras cosas.

 

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