MENTE DE HIERRO: CÓMO AFRONTAR LA RECUPERACIÓN DE UNA LESIÓN

MENTE DE HIERRO: CÓMO AFRONTAR LA RECUPERACIÓN DE UNA LESIÓN

El deporte, como la vida misma, nos depara muchos momentos. Unos, los más, son muy buenos y agradables; y otros, los menos, no son tan agradables y nos pueden afectar tanto física como mentalmente.

Hoy nos toca hablar de aquellos momento no tan buenos que nos da el deporte y, en primer lugar, tenemos que tener que cuenta que la gran mayoría de nosotros no somos profesionales y que lo hacemos por diversión, afición y salud. Por eso, en muchas ocasiones tenemos que saber limitar o relativizar las decepciones. Nos referimos a aquellos objetivos no alcanzados o metas logradas.

Sin embargo, hay un gran enemigo del deportista que solo trae quebraderos de cabeza a nivel físico y mental: las lesiones. En primer lugar, nos impedirá ejercitarnos o, incluso, llevar a cabo nuestro día a día con la normalidad habitual. Las lesiones suponen un parón en nuestra rutina que nos alejará de los entrenamientos (con la consecuente pérdida de forma) e, incluso, nos impedirá realizar alguna competición que teníamos prevista.

Todo eso trae, además, consecuencias que afectan a nuestro estado emocional. Porque ante una lesión no sabemos muchas veces cómo reaccionar. Lo primero que notamos es la incertidumbre, el no saber cuánto vamos a tardar en recuperarnos y los plazos que necesitaremos. Y, llegados a este punto, el trabajo psicológico (también de recuperación, por qué negarlo) va a ser esencial. En primer lugar, es importante conocer el alcance de nuestra lesión. Para ello no debemos dudar en ponernos en contacto y preguntar todo lo que sea necesario a nuestro médico y/o fisioterapeuta. Ellos mejor que nadie sabrán la magnitud del problema y nos podrán aconsejar cómo afrontarlo, estimar plazos y qué hacer en cada uno de esos momentos.

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Son estos primeros momentos los más complicados, seguramente, porque acabamos de conocer la noticia e impacto, no sabemos muy bien cómo nos afectará y no vemos la luz al final del túnel. Por eso, es muy importante apoyarnos en las personas más cercanas: nuestra familia, amigos, compañeros de entrenamientos/equipo, entrenador… Esta fase es aún más complicada si, debido a nuestra lesión, estamos inmovilizados o escayolados y no podemos realizar bien incluso cosas tan sencillas y cotidianas como comer. De ahí que la importancia de las personas más cercanas, que nos echarán una mano y nos vendrán bien para olvidarnos del mal trago que supone la lesión.

A medida que pase la lesión tendremos momentos mejores y más bajos si, en contra de lo que nos gustaría, la recuperación va más lenta. Por eso, una buena forma de ver que nuestra recuperación avanza es ponerse en un calendario los días que vamos cumpliendo. Los podemos ir tachando para ver cómo pasa el tiempo y descubriendo que queda menos para estar de nuevo recuperado.

Del mismo modo, hay que sacar puntos positivos del periodo de convalecencia. Por eso, la fortaleza mental que nos va a dar el estar recuperándonos de una lesión lo podemos luego extrapolar a nuestro entrenamiento y rutina, una vez recuperados, y así esta nos ayudará en los días más duros de entrenamientos o cuando nuestra motivación no esté tan alta como de costumbre.

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