VUELTA A LA NORMALIDAD

VUELTA A LA NORMALIDAD

Desgraciadamente, las lesiones están a la orden del día en las personas que hacemos deporte. Por norma general, en mayor o menor medida todos hemos sufrido alguna en cierta ocasión. El momento en que notas el dolor y la posterior confirmación de que algo tienes en alguna parte de tu cuerpo es un mal trago poco agradable que tenemos que combatir y superar. Sin embargo, esta semana no hablaremos de la recuperación de la lesión, sino del momento posterior a ella. Es decir, cómo debemos afrontar el periodo de adaptación y vuelta a la normalidad tras lesionarnos.

En primer lugar, lo primero que necesitamos es paciencia y no desanimarnos. Lo más probable es que, aunque hayamos podido realizar alguna actividad suave dependiendo del tipo de lesión que hayamos tenido, nuestra forma física no sea ni parecida a la que teníamos antes de parar. Por eso, recuperar el nivel que teníamos en el momento de la lesión será el principal objetivo, pero será un proceso largo y se avanzará poco a poco.

Cuando regresamos a los entrenamientos tenemos que tener una pequeña toma de contacto con la zona afectada, probarla de forma suave, pero que responda de forma positiva (sin dolor ni molestias). A partir de ese momento es cuando ya podemos empezar a adaptar las cargas de nuestro entrenamiento. Esto significa que no podemos volver a la rutina y levantar los mismos pesos y seguir los mismos ritmos que teníamos en el momento previo a la lesión, sino que tenemos que adaptarlos. Comenzar suave e ir incrementando la carga/ritmo con el tiempo, siempre y cuando nos veamos capaces de poder dar un paso más de forma segura y sin molestias.

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En este sentido, una vez que hemos comenzado lentamente a entrenar y vamos recuperando la normalidad, lo ideal es no ponernos límites ni objetivos a corto plazo, sino ir viendo por sensaciones cómo vamos. De esta forma, nos daremos cuenta de que nuestro progreso es constante y más rápido de lo que pensamos; y así evitaremos agobios y bajones si no alcanzamos un objetivo instantáneo que esperábamos. No somos profesionales. No se nos exigen objetivos (aunque nosotros, interiormente, nos los exijamos) y, por tanto, lo mejor es trabajar con calma y poco a poco en pos de una recuperación completa y perfecta.

Otro aspecto a tener en cuenta es del de recuperar la zona dañada tras los entrenamientos. Por eso, realizar masajes, enfriar con hielo, estirar e, incluso, ir al fisio son opciones que deberíamos tener todos en cuenta ya que nos ayudarán a recuperar mejor y más rápido.

Pero, repetimos, lo más importante siempre en nuestra vuelta a la rutina tras una lesión es la paciencia. Saber ser constantes y no venirnos abajo ante la situación en la que nos encontramos. Con paciencia, esfuerzo y trabajo recuperaremos la forma que teníamos justo antes de la lesión y, seguramente, ¡la mejoremos!

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