QUE LA VUELTA DE LAS VACACIONES NO SEA UNA PESADILLA

QUE LA VUELTA DE LAS VACACIONES NO SEA UNA PESADILLA

Septiembre es el mes que no queremos que llegue nunca. Supone el final del verano, de las vacaciones; y la vuelta a trabajo. Venimos de pasar unas semanas de desconexión total y relax, en la mayoría de los casos, tanto del trabajo como de la rutina cotidiana. Esta rutina incluye también nuestro entrenamiento y ejercicio, que no es tan serio ni fluido durante el periodo vacacional.

Por eso, la vuelta de las vacaciones normalmente nos presenta dos frentes. Por un lado estamos renovados y cargados de energía y con ganas de comernos el mundo. Pero, por otro lado, nuestro cuerpo ha sufrido algunos cambios y no va a responder de la misma manera al mismo entrenamiento al que le sometíamos antes de las vacaciones. Es necesaria una adaptación.

Esto significa que hemos de empezar de forma progresiva y suave. Es posible que no estemos en condiciones de mover las mismas cargas o realizar los entrenamientos a las mismas intensidades que solíamos hacer antes de las vacaciones. Por eso, recomendamos realizar una primera semana o dos de adaptación. Esto es, realizando ejercicios generales que impliquen grandes grupos musculares pero con una carga inferior a la que solíamos levantar antes del parón. En este caso, aprovechando que la carga es menor, podemos realizar un mayor número de repeticiones. Con esto volveremos a estimular a los músculos para emplazarles a que estén de nuevo listos para una actividad intensa.

En el caso de que hagamos alguna actividad de cardio y realicemos intervalos, estos tendrán que ser un poco más lentos (si trabajamos con ritmo) o de menor intensidad que (si nos basamos en la frecuencia cardiaca) durante los primeros entrenamientos para facilitar la adaptación del cuerpo.

En el caso de que la vuelta haya sido menos agradable y nos cueste encontrar motivación para volver a entrenar duro, ¡no pasa nada! ¡Todo tiene solución! Lo único que te falta es encontrar un motivo por el que entrenar duro y ponerte las pilas. Piensa en esa carrera o marcha en la que te encantaría participar y centra tus esfuerzos en lograr una forma que te permita afrontarla. O, por el contrario, si estás deseando ganar en salud y en un cuerpo más definido o tonificado del que tienes, ¡entonces planifica tu entrenamiento para lograr este objetivo!

Se trata de tener la cabeza ocupada con un objetivo que nos ilusione y nos llene de motivación para regresar este mes de septiembre con ganas de comernos el mundo.

Y tú, ¿ya tienes objetivo para este año?

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